"Lo que más nos preocupa de la reforma de la PAC es la apuesta por la producción intensiva"

Lo que más nos preocupa de la reforma de la PAC es la apuesta por la producción intensiva"
(agroinformacion.com 11/05/2012) La conselleira do Medio Rural e do Mar de la Xunta de Galicia, Rosa Quintana Carballo, en una entrevista con agroinformacion.com muestra su preocupación porque la reforma de la PAC que lleva a cabo en estos momentos la Unión Europea tiene intención de apostar por las producciones intensivas en superficie, "un modelo opuesto al gallego, donde las explotaciones no cuentan con grandes extensiones de pasto y deben afrontar el coste de forrajes y nutrientes adicionales con los que alimentar a los animales". Rosa Quintana, además, sostiene que en relación con las ayudas de la PAC, "la redistribución de los pagos directos en función de una 'tasa plana' y de las hectáreas cultivadas tiene que ir acompañada de medidas compensatorias", no definidas en este momento.
Igualmente, la conselleira valora otros aspectos del agro gallego como el conocido problema del minifundismo, la favorable evolución del sector vitivinícola o la evolución de la agricultura ecológica en su Comunidad
--¿Qué opinión tiene de la reforma en marcha de la PAC y cómo considera que la redacción actual del borrador puede afectar a Galicia?
Entre los aspectos positivos de la PAC destacaría la capacidad de los agricultores para mejorar de forma conjunta sus condiciones en la negociación con la industria y la implementación de ayudas de refuerzo a los que trabajan en zonas con dificultades geográficas para la incorporación de jóvenes al campo.
Por el contrario, lo que más nos preocupa de la reforma es la intención de la UE de apostar por las producciones intensivas en superficie, un modelo opuesto al gallego, donde las explotaciones no cuentan con grandes extensiones de pasto y deben afrontar el coste de forrajes y nutrientes adicionales con los que alimentar a los animales.
Sobre la protección del medio ambiente y el llamado “reverdecimiento” de la PAC, valoramos esta conciencia verde, pero siempre que no reste competitividad a las explotaciones ni acabe incidiendo en un exceso de burocracia.
--La base fundamental de la agroindustria en Galicia está en las industrias lácteas, cárnicas y de la alimentación animal, que en su conjunto suponen un alto porcentaje de la actividad económica del sector. Uno de los sectores vulnerables a la reforma de la PAC es, por tanto, el lácteo. ¿Cómo afecta la reforma en marcha a este sector en concreto? ¿Y a la ternera o el porcino, de la que su Comunidad cuenta con un elevado número de industrias?
De manera general, a mayores de lo ya indicado en la respuesta anterior, en relación con las ayudas de la PAC, consideramos que la redistribución de los pagos directos en función de una “tasa plana” y de las hectáreas cultivadas tiene que ir acompañada de medidas compensatorias.
Pensamos además que no es adecuada la redistribución de las ayudas directas, con el paso a una “tarifa plana” que compensará, dentro de cada estado o región, a todos por igual en función de la superficie de tierra cultivada. En nuestra Comunidad es necesario contemplar las peculiaridades que presenta el sector lácteo en cuanto a dimensión territorial.
Desde la Xunta compartimos que las referencias históricas cómo único criterio de distribución de las ayudas debe ser modificado, porque da lugar a una pérdida de legitimidad social. También es necesario subrayar que un sistema basado exclusivamente en el criterio de la superficie puede provocar desequilibrios importantes en determinados sectores si no se habilitan apropiados mecanismos correctores. Así, uno de estos mecanismos, para flexibilizar, puede ser mantener los pagos acoplados a los niveles actuales, ya que inciden en dos sectores de vital importancia para Galicia como son el lácteo y el vacuno de carne.
--Galicia se ha conocido desde siempre por las escasas dimensiones de las explotaciones agrarias, un problema al que se le ha intentado dar solución desde hace muchos años. ¿Han dado resultado los planes de concentración parcelaria llevados a cabo en el pasado?
Por ese minifundismo, los procesos de concentración parcelaria en Galicia son, por lo general, complejos y muy prolongados en el tiempo, pero sus beneficios resultan indudables, tanto desde el punto de vista de la producción agropecuaria y el desarrollo rural como desde la perspectiva de la ordenación del territorio.
En lo que a la Xunta respecta, seguimos impulsando estos procesos y trabajamos en una completa reforma legal de esta materia en particular y, en general, de la gestión del espacio agroganadero y forestal. En este sentido quiero destacar que hemos impulsado una ley de movilidad de tierras –ya en vigor–, cuyo principal objetivo es, precisamente, poner en valor este recurso y frenar el abandono rural.
Además de esta ley, que permite también impulsar y hacer más operativo el instrumento del Banco de Tierras de Galicia, estamos trabajando en una nueva norma para reorganizar la estructura territorial agraria de nuestra Comunidad, con una visión más amplia e integradora de lo que hasta ahora era la concentración parcelaria, adaptándola a las necesidades de la Galicia actual.
Al mismo tiempo, hemos llevado al Parlamento autonómico un proyecto de ley de Montes centrado específicamente en el ámbito forestal, pero que defiende los mismos principios de agrupar y ordenar el territorio, para favorecer su verdadero aprovechamiento.
--Su Comunidad cuenta también con un reconocido viñedo que ha dado lugar a varias denominaciones de origen, de la que Ribeiro es la más difundida. ¿En que momento se encuentra el sector? ¿Qué opinión tiene de la intención de la UE de cambiar el actual sistema de derechos de plantación de viñedos?
La verdad es que estamos muy satisfechos con la evolución de nuestro sector vitivinícola en los últimos años, sobre todo en calidad y prestigio. Nuestros caldos tienen cada vez más proyección y reconocimiento en los diferentes mercados, abriéndose paso poco a poco en latitudes tan lejanas como Japón.
En relación con la posibilidad de modificar el sistema de derechos de plantación de viñedo estamos claramente en contra y abogamos por continuar con el actual para todos los tipos de vino, máxime para las producciones de calidad vinculadas a los vinos con Denominación de Origen Protegida (DOP) y/o Indicación Geográfica Protegida (IGP).
Consideramos que dicha liberalización de las plantaciones no sería nada deseable, por su dificultad para convivir con el modelo agrícola multifuncional gallego, que cuenta con una viticultura tradicionalmente productora de vinos de calidad, fundamentalmente vinculados con las DOP, y teniendo en cuenta además las peculiaridades gallegas de pequeñas explotaciones vitícolas familiares.
Creemos, por lo demás, que la liberalización de las plantaciones es incoherente con los objetivos de la reforma del sector vitivinícola comunitario y dicha medida resulta totalmente contradictoria después de subvencionar el arranque masivo de viñedos con primas para el abandono definitivo del cultivo de la vid.
--El acuerdo agrícola de la UE con Marruecos, cuya renovación se ha aprobado semanas atrás, no se ha cumplido en muchos aspectos, entre ellos en el respeto a los cupos establecidos. ¿Perjudica de algún modo a la agricultura gallega?
Es bien sabido que en nuestra producción agroalimentaria tiene mucho peso la ganadería y en particular el lácteo, siendo menor el que corresponde a los productos de la huerta, por lo que la repercusión de este acuerdo en Galicia es muy limitada.
--La agricultura ecológica está adquiriendo en los últimos años un papel destacado. ¿Cuál es el momento de Galicia con respecto al resto de Comunidades en esta materia? ¿De qué forma ayuda su Consejería al fomento y desarrollo de la agricultura ecológica?
La verdad es que la evolución de la agricultura ecológica en Galicia durante los últimos años es más que notable. En diez años el valor de la producción certificada en nuestra Comunidad ha crecido por encima del cuatro mil por ciento.
Este sector, organizado mediante su correspondiente Consejo Regulador, ha experimentado además un crecimiento sostenido, tanto en lo que se refiere a superficie calificada como a productores y elaboradores. En la actualidad Galicia cuenta con más de 14.000 hectáreas dedicadas a este tipo de producción, con casi 500 productores y cerca de un centenar de elaboradores.
Desde la Consellería colaboramos con todos ellos y con el propio Consejo Regulador, en materia de ordenación, fomento y promoción de esta actividad.
--Finalmente, ¿Hacia dónde camina el agro gallego, teniendo en cuenta las peculiaridades de su Comunidad?
Lo primero que quiero decir es que, a pesar de las indudables dificultades, estoy convencida de que nuestro agro –y por extensión nuestro medio rural–tienen futuro. Es evidente que ese porvenir pasa por el compromiso y el esfuerzo de todos. Desde los propios agricultores, ganaderos y productores forestales hasta las administraciones.
Para hacer posible ese futuro tenemos que esforzarnos por obtener producciones de calidad, que sean rentables económica, social y ambientalmente. Y también por hacer posible que las condiciones de vida en el medio rural y en el urbano lleguen a aproximarse efectivamente, de tal manera que sea igual de atractivo residir en uno u otro. Eso significa que entre otras cosas hemos de esforzarnos por mejorar las infraestructuras, no sólo las de transportes o comunicaciones, sino también el resto.
Estas son, por otra parte, las grandes líneas que marcan la acción política de la Xunta en relación con el medio rural.

 e do Mar de la Xunta de Galicia, Rosa Quintana Carballo, en una entrevista con agroinformacion.com muestra su preocupación porque la reforma de la PAC que lleva a cabo en estos momentos la Unión Europea tiene intención de apostar por las producciones intensivas en superficie, "un modelo opuesto al gallego, donde las explotaciones no cuentan con grandes extensiones de pasto y deben afrontar el coste de forrajes y nutrientes adicionales con los que alimentar a los animales". Rosa Quintana, además, sostiene que en relación con las ayudas de la PAC, "la redistribución de los pagos directos en función de una 'tasa plana' y de las hectáreas cultivadas tiene que ir acompañada de medidas compensatorias", no definidas en este momento.
Igualmente, la conselleira valora otros aspectos del agro gallego como el conocido problema del minifundismo, la favorable evolución del sector vitivinícola o la evolución de la agricultura ecológica en su Comunidad
--¿Qué opinión tiene de la reforma en marcha de la PAC y cómo considera que la redacción actual del borrador puede afectar a Galicia?
Entre los aspectos positivos de la PAC destacaría la capacidad de los agricultores para mejorar de forma conjunta sus condiciones en la negociación con la industria y la implementación de ayudas de refuerzo a los que trabajan en zonas con dificultades geográficas para la incorporación de jóvenes al campo.
Por el contrario, lo que más nos preocupa de la reforma es la intención de la UE de apostar por las producciones intensivas en superficie, un modelo opuesto al gallego, donde las explotaciones no cuentan con grandes extensiones de pasto y deben afrontar el coste de forrajes y nutrientes adicionales con los que alimentar a los animales.
Sobre la protección del medio ambiente y el llamado “reverdecimiento” de la PAC, valoramos esta conciencia verde, pero siempre que no reste competitividad a las explotaciones ni acabe incidiendo en un exceso de burocracia.
--La base fundamental de la agroindustria en Galicia está en las industrias lácteas, cárnicas y de la alimentación animal, que en su conjunto suponen un alto porcentaje de la actividad económica del sector. Uno de los sectores vulnerables a la reforma de la PAC es, por tanto, el lácteo. ¿Cómo afecta la reforma en marcha a este sector en concreto? ¿Y a la ternera o el porcino, de la que su Comunidad cuenta con un elevado número de industrias?
De manera general, a mayores de lo ya indicado en la respuesta anterior, en relación con las ayudas de la PAC, consideramos que la redistribución de los pagos directos en función de una “tasa plana” y de las hectáreas cultivadas tiene que ir acompañada de medidas compensatorias.
Pensamos además que no es adecuada la redistribución de las ayudas directas, con el paso a una “tarifa plana” que compensará, dentro de cada estado o región, a todos por igual en función de la superficie de tierra cultivada. En nuestra Comunidad es necesario contemplar las peculiaridades que presenta el sector lácteo en cuanto a dimensión territorial.
Desde la Xunta compartimos que las referencias históricas cómo único criterio de distribución de las ayudas debe ser modificado, porque da lugar a una pérdida de legitimidad social. También es necesario subrayar que un sistema basado exclusivamente en el criterio de la superficie puede provocar desequilibrios importantes en determinados sectores si no se habilitan apropiados mecanismos correctores. Así, uno de estos mecanismos, para flexibilizar, puede ser mantener los pagos acoplados a los niveles actuales, ya que inciden en dos sectores de vital importancia para Galicia como son el lácteo y el vacuno de carne.
--Galicia se ha conocido desde siempre por las escasas dimensiones de las explotaciones agrarias, un problema al que se le ha intentado dar solución desde hace muchos años. ¿Han dado resultado los planes de concentración parcelaria llevados a cabo en el pasado?
Por ese minifundismo, los procesos de concentración parcelaria en Galicia son, por lo general, complejos y muy prolongados en el tiempo, pero sus beneficios resultan indudables, tanto desde el punto de vista de la producción agropecuaria y el desarrollo rural como desde la perspectiva de la ordenación del territorio.
En lo que a la Xunta respecta, seguimos impulsando estos procesos y trabajamos en una completa reforma legal de esta materia en particular y, en general, de la gestión del espacio agroganadero y forestal. En este sentido quiero destacar que hemos impulsado una ley de movilidad de tierras –ya en vigor–, cuyo principal objetivo es, precisamente, poner en valor este recurso y frenar el abandono rural.
Además de esta ley, que permite también impulsar y hacer más operativo el instrumento del Banco de Tierras de Galicia, estamos trabajando en una nueva norma para reorganizar la estructura territorial agraria de nuestra Comunidad, con una visión más amplia e integradora de lo que hasta ahora era la concentración parcelaria, adaptándola a las necesidades de la Galicia actual.
Al mismo tiempo, hemos llevado al Parlamento autonómico un proyecto de ley de Montes centrado específicamente en el ámbito forestal, pero que defiende los mismos principios de agrupar y ordenar el territorio, para favorecer su verdadero aprovechamiento.
--Su Comunidad cuenta también con un reconocido viñedo que ha dado lugar a varias denominaciones de origen, de la que Ribeiro es la más difundida. ¿En que momento se encuentra el sector? ¿Qué opinión tiene de la intención de la UE de cambiar el actual sistema de derechos de plantación de viñedos?
La verdad es que estamos muy satisfechos con la evolución de nuestro sector vitivinícola en los últimos años, sobre todo en calidad y prestigio. Nuestros caldos tienen cada vez más proyección y reconocimiento en los diferentes mercados, abriéndose paso poco a poco en latitudes tan lejanas como Japón.
En relación con la posibilidad de modificar el sistema de derechos de plantación de viñedo estamos claramente en contra y abogamos por continuar con el actual para todos los tipos de vino, máxime para las producciones de calidad vinculadas a los vinos con Denominación de Origen Protegida (DOP) y/o Indicación Geográfica Protegida (IGP).
Consideramos que dicha liberalización de las plantaciones no sería nada deseable, por su dificultad para convivir con el modelo agrícola multifuncional gallego, que cuenta con una viticultura tradicionalmente productora de vinos de calidad, fundamentalmente vinculados con las DOP, y teniendo en cuenta además las peculiaridades gallegas de pequeñas explotaciones vitícolas familiares.
Creemos, por lo demás, que la liberalización de las plantaciones es incoherente con los objetivos de la reforma del sector vitivinícola comunitario y dicha medida resulta totalmente contradictoria después de subvencionar el arranque masivo de viñedos con primas para el abandono definitivo del cultivo de la vid.
--El acuerdo agrícola de la UE con Marruecos, cuya renovación se ha aprobado semanas atrás, no se ha cumplido en muchos aspectos, entre ellos en el respeto a los cupos establecidos. ¿Perjudica de algún modo a la agricultura gallega?
Es bien sabido que en nuestra producción agroalimentaria tiene mucho peso la ganadería y en particular el lácteo, siendo menor el que corresponde a los productos de la huerta, por lo que la repercusión de este acuerdo en Galicia es muy limitada.
--La agricultura ecológica está adquiriendo en los últimos años un papel destacado. ¿Cuál es el momento de Galicia con respecto al resto de Comunidades en esta materia? ¿De qué forma ayuda su Consejería al fomento y desarrollo de la agricultura ecológica?
La verdad es que la evolución de la agricultura ecológica en Galicia durante los últimos años es más que notable. En diez años el valor de la producción certificada en nuestra Comunidad ha crecido por encima del cuatro mil por ciento.
Este sector, organizado mediante su correspondiente Consejo Regulador, ha experimentado además un crecimiento sostenido, tanto en lo que se refiere a superficie calificada como a productores y elaboradores. En la actualidad Galicia cuenta con más de 14.000 hectáreas dedicadas a este tipo de producción, con casi 500 productores y cerca de un centenar de elaboradores.
Desde la Consellería colaboramos con todos ellos y con el propio Consejo Regulador, en materia de ordenación, fomento y promoción de esta actividad.
--Finalmente, ¿Hacia dónde camina el agro gallego, teniendo en cuenta las peculiaridades de su Comunidad?
Lo primero que quiero decir es que, a pesar de las indudables dificultades, estoy convencida de que nuestro agro –y por extensión nuestro medio rural–tienen futuro. Es evidente que ese porvenir pasa por el compromiso y el esfuerzo de todos. Desde los propios agricultores, ganaderos y productores forestales hasta las administraciones.
Para hacer posible ese futuro tenemos que esforzarnos por obtener producciones de calidad, que sean rentables económica, social y ambientalmente. Y también por hacer posible que las condiciones de vida en el medio rural y en el urbano lleguen a aproximarse efectivamente, de tal manera que sea igual de atractivo residir en uno u otro. Eso significa que entre otras cosas hemos de esforzarnos por mejorar las infraestructuras, no sólo las de transportes o comunicaciones, sino también el resto.
Estas son, por otra parte, las grandes líneas que marcan la acción política de la Xunta en relación con el medio rural.