Los ganaderos españoles, al límite de la supervivencia

(agroinformación 28/02/2011) Muchas explotaciones agroganaderas han desaparecido y otras están a punto de hacerlo porque viven por debajo del umbral mismo de la rentabilidad.

Los ganaderos españoles despidieron 2010 con satisfacción, porque no había sido un buen año para ellos, según quedó reflejado en la página web de FEAGAS (Federación Española de Asociaciones de Ganado Selecto). Pero recelaban de la llegada de 2011, que apuntaba unos vaticinios que no eran mejores, como así lo han demostrado los hechos en estos dos primeros meses del nuevo año.
Las fuertes subidas de los cereales, leguminosas, piensos, abonos, gasóleo y energía han disparado los costes en la producción sin que haya habido una contraprestación proporcional en los ingresos. Para remate final, la caída de la Nueva Rumasa ha incidido con especial gravedad en el mundo de la ganadería española, y no sólo en el Rayo Vallecano, la empresa del grupo en quiebra que más se ha dejado ver en los medios de comunicación.
Con los datos estadísticos en la mano, los ganaderos tienen motivos sobrados para quejarse: en los últimos cinco años, los costes y los bajos precios a los que se les pagan sus productos han hecho que la renta agraria haya descendido un 26 por ciento de forma general, lo que traducido en realidades prácticas quiere decir que muchas explotaciones agroganaderas han desaparecido y otras están a punto de hacerlo porque viven por debajo del umbral mismo de la rentabilidad.
En este sentido, las cifras que se han aportado en tres regiones concretas son claras: en Extremadura se cifran en unas tres mil las explotaciones agrarias que han desaparecido en los dos últimos años; en Andalucía, un tercio de las caprinas han cerrado sus puertas en los últimos tres años; y en Castilla y León, el cierre ha afectado a 4.558 explotaciones.
Estos malos datos no se quedan sólo aquí ya que en las zonas rurales si el campo va mal, el resto de los sectores económicos también van mal porque en la mayoría de los núcleos rurales el peso de la agricultura y la ganadería es enorme, y con ello su incidencia en el progreso local.